Primavera en Verbier
Ayer susurrabais sobre el silencio de la noche. «Papá, es que nos gusta hablar», respondisteis cuando os dije que ya era hora de dormir. Una respuesta cabal y sencilla. Nada que objetar. Os dejé susurrando y vuestros murmullos se convirtieron en unos hilos de luz que se mecían sobre la estancia.